Mostrando entradas con la etiqueta Buenas Noticias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Buenas Noticias. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de noviembre de 2013

"Lencería para payasos" - Cuentos

.
Queridos todos:
Después de una primer fecha que ha sido pospuesta, con muchísima alegría quiero invitarlos a la presentación del libro "Lencería para Payasos".
Es un precioso libro de cuentos, escrito por Nicolás Barrasa, Emilse Mancebo, Jorge Castagna y Cristina Occhipinti. El prólogo estuvo a cargo de Ana Guido & Spano. Y yo, fui la encargada de realizar la ilustración de tapa.
Estamos todos súper contentos con el resultado final.
Estaremos presentando el libro el martes 5 de Noviembre del 2013, a las 19:30 hs, en el Centro Cultural San Martín, Primer Piso, Sala C. Sarmiento 1551. CABA.
Quedan todos invitados!!
Los esperamos!
Gracias!
.

miércoles, 13 de julio de 2011

Hipocampo

.
...Las carcajadas se escuchaban desde lejos. Jorge estaba confundido; sentía la panza llena de arlequines. Le había dicho cientos de veces que no le gustaban las pasas de uva, sin embargo Esmeralda, terca como una mula, fue hacia la cocina. Resignado, se asomó por la ventana y vio un hipocampo (1) (2) naciendo del árbol. Por entre el humo del cigarro, lo observó profundamente. Pudo sentir cómo se unían sus neuronas con las del hipocampo. Jorge se sintió nacer de aquel árbol, solitario, y sin lugar en el mundo. Se preguntó cómo habría llegado hasta allí un hipocampo, un hombre-hipocampo naciendo de un árbol. Se preguntó entonces cómo habría llegado hasta allí, un hipocampo-hombre en casa de Esmeralda, si nunca le gustaron las pasas de uva. Esmeralda regresó de la cocina con el pan dulce, Jorge le miró las manos; los dedos anillados de ella se enroscaban como serpientes. La recorrió con la mirada; hasta el momento no había advertido que sus ropas chorreaban flecos de colores. Quiso tocarlos, pero se le escurrieron entre los dedos hasta desaparecer. La miró a los ojos; amebas de vivos colores brotaban de ellos, recluyéndolo todo a un átomo de nada. Nació entre ambos un ya antiguo abismo de claridad sin fin. Ella, revolviendo las fotos borrachas, le contaba sobre los panameños y los cascos blancos, el leopardo y el wisky, el rouge y los disparos. Jorge, mientras, comía el pan dulce. “La parte siempre condiciona al todo”, pensó. Sirvió dos copas de caña de maíz, y entre carcajadas de hipocampo, brindó.
.
.
Notas:
.
(1) Hipocampo (animal): Los caballitos de mar o hipocampos (género Hippocampus) son un grupo de peces marinos pertenecientes a la familia Syngnathidae, que también incluye a los peces pipa. Su nombre se debe al peculiar parecido que presenta su cabeza con la de los caballos. De hecho, la característica de tener la cabeza en ángulo recto con el resto del cuerpo no se da en ningún otro género de peces. El cuerpo de los caballitos de mar está cubierto por una armadura de placas o anillos de constitución ósea. Su forma de nadar es muy diferente a la de los demás peces. Adoptan una posición erecta, impulsándose con su aleta dorsal. No tienen aleta anal. En su lugar tienen una cola prensil que se enrolla en espiral y les permite aferrarse a tallos y plantas subacuáticas. Es la única especie animal donde el que queda fecundado es el macho. La hembra usa su ovopositor para insertar los huevos maduros dentro de la bolsa incubadora del macho, en donde son fertilizados.
.
(2) Hipocampo (anatomía): El hipocampo es una de las principales estructuras del cerebro humano y otros mamíferos. El nombre le fue dado por el anatomista del siglo XVI Giulio Cesare Aranzio, que advirtió una gran semejanza con la forma del caballito de mar o hipocampo. (…) Al igual que el resto de la corteza cerebral es una estructura pareada, con dos mitades que son imágenes especulares en ambos hemisferios cerebrales. (…) Los estudios sobre su función en humanos son escasos, pero se ha investigado ampliamente en roedores como parte del sistema cerebral responsable de la memoria espacial y la navegación. (…)En la enfermedad de Alzheimer el hipocampo es una de las primeras regiones del cerebro en sufrir daño. Los problemas de memoria y desorientación aparecen entre los primeros síntomas. El daño al hipocampo también puede proceder de situaciones de hipoxia, encefalitis o epilepsia del lóbulo temporal. Las personas que han sufrido un daño extenso en el hipocampo pueden experimentar amnesia, es decir, la incapacidad para adquirir o retener nuevos recuerdos.
.

.
El hipocampo de la Gran Nebulosa de Magallanes – Foto: NASA, ESA, y M. Livio (STScI)
.

domingo, 3 de julio de 2011

Jornada nocturna

.
Un vértigo atroz duerme
dentro de una mujer
deliciosa y llana
.
Perdida en el camino
se entrega al mundo
y libre se abandona
.
De niña hundía sus dedos
en la raíz de los sueños
Sueños que ya
no crecen en esquinas
en noches en vela
en faroles apagados
.
Recorrido inalcanzable
taconear la ciudad
y pretender el mundo
.
Imposibles doce horas
de víctima recuperada
de noches de vorágine
de entrañas profundas
y de tierra
.

martes, 14 de junio de 2011

El torero sin toro

.
.....El aire estaba teñido en sangre. Se sabía mediocre, traidor a su especie; alguien que jamás había acertado. Recordó su último vino, y las tonalidades verdosas y anaranjadas. La ovación, como una lluvia de granates, lo hacía delirar. Su mente no tuvo otra salida que ir hacia donde habitan los colores y las notas musicales. Recuerdos malparidos surgieron como una amenaza acechante, siempre dispuesta a atacar. Fue como un barco a la deriva, timoneado por caballos de marfil compitiendo un desconsuelo. Las interferencias venían desde una eternidad impenetrable, y no cesaban de plasmar lugares en su recuerdo. Intentó dejar todo atrás, dejar para siempre las pérgolas que planeaban sobre su cabeza de jade, los elefantes naranjas remando desde las estrellas y un mundo que no entendía.

.....Hasta que por fin llegó la claridad, clara como el aire, clara de nieve. Estaba hecha de terrones de azúcar y de música de mandolinas derritiéndose en timbales de arroz. El retumbar de las cacerolas se desintegraba como calesitas de telgopor. Y entonces volvió a nevar. Todo se cubrió de esponjas blancas, de babas del diablo y nubes con forma de pompón.

.....Vio cómo desde el piso llegaban ángeles. Tomaron el cuaderno papel araña y se pusieron a dibujar sus silencios, sus años de escuela vencidos, y su desencuentro desde el alma con aquella mujer del vals. Recordó sus labios, desflecados. Disfrutó del contraste entre sus pulmones llenos y el rostro de ella, azulándose más y más con cada intento, con cada espasmo.

.....Las cadenas al fin se soltaron, pero su mente quiso seguir buscando, revolviendo cenizas en ollas de madrugada. Hasta que su conciencia lo dejó en paz; esa abominable paz de los barcos desarmados, de columpios que se esfuman en el aire; paz de soledades sin pantuflas. Paz de sábanas infinitas...
.

sábado, 7 de mayo de 2011

Buenas Noticias

.
.
Los colores del río le inundaron la cabeza y los peces se le ahogaron en los ojos. Lloró como nunca; por fin llegaría el momento del encuentro. Entonces tomó en sus manos aquella mandarina de loza violeta. Luego, Elsa sacó con cuidado las perlas y las escondió en la tetera. Más tarde, entraría a la iglesia con su cara cubierta por una mantilla y su cabeza bien en alto. Dejaría su autoestima de lado y se arrodillaría a sus pies. La cara de los gatos, como un remolino, giraban alrededor de su cabeza. Entonces la desatornilló y la apoyó sobre el altar. Al instante la mesa iluminó sus labios, sellados con almíbar hirviente. Sintió cómo le quemaba la lengua y se le desgarraba la piel. Pero ella siguió, deleitándose con sus llagas latentes. Hasta que por fin lo encontró. Estaba con la boca abierta, y no lo pudo evitar.

Y claro, en las fiestas siempre es así. Como los árboles atrapando moscas cuando hace hambre. Como cuando sólo se transpira sangre de color índigo. Como la sed desgarrando las entrañas ultravioletas… Amatistas prendidas de un manto de terciopelo amarillo.
.
.