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sábado, 16 de octubre de 2010

Y uno más!

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Celebrando la vida
celebrando que se renueve
celebrando una nueva vuelta al sol
comparto esta preciosa obra de arte
una canción que marcó mi infancia
aún cuando no conocía su mensaje

Hoy celebro
comparto
agradezco
canto
brindo
y vivo!



Yo canto al cuerpo eléctrico ...

Yo celebro el YO por venir ...

Brindo por mi propia reunión...

Al ser uno con el sol ...


Y miro hacia atrás a Venus

Miro hacia atrás a Marte

Y me quemo con el fuego de 10 millones de estrellas

Y con el tiempo

Y con el tiempo

Todos seremos estrellas ...


Yo canto al cuerpo eléctrico

Yo glorifico el resplandor del renacimiento

Creando mi propia mañana

Cuando se encarnan la tierra ...


Y voy a cantarle serenata a Venus

Voy a cantarle serenata a Marte

Y me voy a quemar con el fuego de 10 millones de estrellas

Y con el tiempo

Y con el tiempo

Todos seremos estrellas ...


Somos los emperadores ahora

Y somos los zares

Y con el tiempo

Y con el tiempo

Todos seremos estrellas ...


Yo canto al cuerpo eléctrico ...

Yo celebro el YO por venir ...

Brindo por mi propia reunión

Al ser uno con el sol ...


Y voy a mirar atrás a Venus

Voy a mirar hacia atrás a Marte

Y me voy a quemar con el fuego de 10 millones de estrellas

Y con el tiempo (y en el tiempo)

Y con el tiempo (y en el tiempo)

Todos seremos estrellas ...
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Podés ver el video en:

http://www.youtube.com/watch?v=tG-wl2qqD7Y&feature=related

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viernes, 21 de agosto de 2009

Sin perdices

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Yo ya sé que un vestido floreado no lo es todo; pero sin dudas, yo tendría un vestido floreado cuando imagino mi vida completamente feliz.
Habría mucha naturaleza y muchas sonrisas también, todas verdaderas. Porque no es que necesariamente falten sonrisas en esta vida, pero las que hay… ¿quién se las cree? Claro, es coherente con la cultura de hoy; es que está como todo muy nylon, muy compactito, todo virtual…

En esa vida completamente feliz habría un lago, y sería “mi” lago; donde iría a nadar, a flotar. Ahí, me quedaría mirando las nubes; porque habría nubes también, de las que no nublan y tienen formas. Me darían ganas de pintar cada una de las cientos de ellas. Y en esa vida feliz, hasta capaz que las pintaría a todas, o aunque sea sólo a una.

¿Es que habré visto mucho Heidi de chiquita? Claro, nos han enfermado la cabeza, y una después se las ve negociando permanentemente con la melancolía. O será porque “melancolía” es una palabra hermosa, fonética y visualmente hermosa, que se hace imposible escapar de ella. Y tal vez la pobre de Heidi no tenga nada que ver con su pajarito muerto, su Copo de Nieve extraviado, su Clarita paralítica y su abuelita ciega.
Por suerte, una después creció y vio novelas como Topacio: con su protagonista rubia, pobre, ciega e inocente, que tenía encuentros con un pervertido que pretendía aprovecharse de ella y que, para colmo, llevaba la mitad de su monstruosa cara quemada al estilo Freddy Kruger. Después, la pobre sufrida, seguro habrá sido casi hermana de su amado, quien en algún momento se habrá quedado paralítico, luego de que ella recuperara milagrosamente la visión que jamás tuvo. Finalmente, los malos irían presos, enfermarían o morirían solitarios. Los buenos felizmente sanarían, se casarían y comerían perdices por siempre; eso sí, sin engordar.

Demasiado sanas hemos quedado...

Yo, tendría un vestido floreado, mucha naturaleza, muchas sonrisas, y en mi lago habría muchas nubes, para pintarlas a todas. Es posible que me acompañe mi amiga la melancolía, pero de seguro, no invitaría ni a Heidi ni a Topacio. Y a las perdices, tampoco.
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martes, 24 de marzo de 2009

Relación entre partes contrapuestas


Últimamente, vengo intuyendo algo, que creo que recién ahora estoy comenzando a entender: me parece que mi parte cuerda, se está empezando a dar cuenta de que no es la única que habita en mí; es más, se está empezando a dar cuenta de que cada vez es más chico el espacio que ocupa. Se está empezando a sentir invadida, poco a poco, lentamente, cada vez más por su contrapunta. Por momentos esto la altera un poco - donde iría a parar sino como la cosa siga así – y, a su vez, inevitable y paradójicamente, la reafirma en su esencia. Porque… de eso se trata, ¿no? Para que exista un “sí”, es imprescindible que exista un “no”; para que exista un “claro”, debe existir un “oscuro”; para que exista un “arriba”, deberá existir un “abajo”… y así. Qué pasa entonces, me pregunto, cuando una de las partes pretende exclusividad; siguiendo este razonamiento, esto sería comparable a cometer un suicidio.
Pero me fui de tema; decía, que me parece que mi parte cuerda se está empezando a dar cuenta de que no es la única que habita en mí. Sin embargo, una fracción de ella, gusta de ser espectadora de su contrapunta, se divierte mucho, como con la tía copada de la familia cuando se es chico. Esta fracción, gustosa observardora, ocupa dentro de su ámbito una porción menor, lógicamente; una superficie comparada a la correspondencia que tienen los segmentos entre sí dentro por ejemplo de una proporción áurea, esto es: dada una línea separada en dos segmentos desiguales, el total es al segmento mayor, como éste lo es al menor. Es lo que se conoce como “La Divina Proporción”, presente en la naturaleza, en la espiral de su crecimiento, y tantas veces aplicada a las más maravillosas obras de arte que ha concebido esta humanidad. Sin embargo, la parte cuerda se está empezando a dar cuenta que cada vez es más chico su espacio, lo que me lleva a reflexionar sobre la capacidad de la conciencia. Porque ¿cómo sabe la parte cuerda que su contrapunta la está invadiendo de a poco?, ¿desde dónde se para a mirar, para darse cuenta de cómo se puebla la superficie total? Imagino que desde ella misma… o en realidad, y hasta resulta más lógico, su conciencia podría advertir ésto porque se encuentra parada mirando desde el todo. Entonces, si la conciencia de la parte cuerda, es capaz, de pararse a mirar, desde el lugar que ocupa el todo y tener una visión panorámica del asunto, esto podría significar que esa conciencia tiene un poder de expansión que supera su propio ámbito de existencia, y este hecho sería muy complejo de explicar en este contexto. Por lo que decía, que me parece que se está empezando a dar cuenta de que cada vez es más chico su espacio, y pienso si esto será porque realmente la están invadiendo, o porque en realidad, se estarían sufriendo los efectos de una extraña fuerza que tiende a achicar inexorablemente las existencias. Esta fuerza a la que me refiero, es la misma, por ejemplo, que habría sufrido la existencia hormigueril del planeta. Pensemos sino un poco, cuán chica e insignificante es para nosotros, los seres humanos, la presencia de una minúscula hormiguita perdida de su peregrinaje; ínfima, diminuta, inexistente, inútil. Así de terrible son los efectos de esta extraña fuerza, pero lo peor del caso, es que no se sabe a qué patrón de comportamiento obedece su actuar; por lo que, las próximas víctimas podríamos ser cualquier existencia del universo. Da un poco de escalofrío ¿no?; ser para “algún otro” como es una hormiga para nosotros. Sin embargo, sabemos que en el universo, somos de hecho, muchísimo menos que eso, asique realmente, no veo de qué preocuparnos.
En fin, continuando con lo que decía, decía que, se está empezando a sentir invadida, poco a poco, lentamente, cada vez más por su contrapunta, que deduzco ubicada en algún extremo (punta) de la cuestión. Algún extremo, deduzco, contrario a la cuestión; contra-punta. Tendríamos así entonces, dos puntas: una la cuerda, y la otra su contra. Entonces pienso, si lo que tenemos aquí en pugna son dos puntas ¿qué es lo que las une? Medito sobre la materia que llenaría ese espacio de existencia, pienso en si será por ejemplo una materia en degradé (lo que facilitaría la transformación paulatina de una en otra), o si será un agrupamiento de cosas tan disímiles como un confite de chocolate y una daga china de un emperador de hace siglos. Aunque, si es que está lleno de objetos, debería ser en principio un espacio delimitado de alguna forma posible; siendo posible, lógicamente, a su vez, hallarse delimitado por los propios objetos que la conforman.
En definitiva, decía que la parte cuerda está comenzando a sentirse un poco alterada por este hecho, pero que esto a su vez, básicamente la redefine y legaliza en su existir. Lo que llevaría a pensar que, entonces, la alteración es causa y efecto ante el hecho de reafirmar una existencia, y viceversa; o sea, reafirmar la existencia es causa y efecto ante el hecho de una alteración dada. Lo que habría que determinar, es de qué tipo de alteración estaríamos hablando. Porque, dependiendo del tipo de factor alterado, se modifica el todo de tantas formas posibles como cantidades de factores existentes. Por lo que, en principio, deberíamos definir la cantidad de factores que la compondrían, para poder tener una mera noción de la cantidad de existencias disímiles que estaríamos fabricando.
Una vez definidas estas cuestiones, sería entonces muy fácil determinar la relación entre las partes contrapuestas, y su consiguiente estado de retroalimentación clarificadora para cada una de ellas.