Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de febrero de 2012

Diamantes en las almas

.
Y es que a veces duele
duele hondo el mundo
nos cala las tripas a palazos
un mundo sin Flaco
mundo insolente
angurriento de tierras
angurriento de oros
un mundo defendiendo lo indefendible
con cascos y escudos
y palos
un mundo de (in)justicia
rebelada ante su propio nombre
 
Y es que a veces duele menos
y se ilumina
y es que aún hay aire
hay colibríes en flores
aún los abrazos
y mariposas
aún los amigos
y destellos impalpables en miradas
 
Poesía…
Mundo…
¿porqué a veces dolerás tanto?
 
Por favor, no olvidemos
nunca dejemos de ser
diamantes en las almas
.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Deseo para este fin de año (y para siempre)

.
.
Quiero que deje de ser noticia
ese señor que va en colectivo
con un ramo de fresias
.
Ojalá exista la mañana
en que dejen de ametrallarnos
con que hubo dos enamorados en una esquina
para quienes el mundo
dejó de existir
.
Que dejáramos de escuchar en los noticieros
las horas y horas
que le dedican al tachero
que dejó cruzar a una mujer embarazada
.
Ojalá
dejara de salir publicado
cada nuevo poema
que le escribe cada nuevo padre
a su bebé recién nacido
.
Quiero que dejen de contarme
que todo el barrio huele a jazmín
.
No quiero más relatos
sobre los hermanos
que se reconciliaron para siempre
en un abrazo eterno
y sin palabras
.
En las notas de color
no quiero ver más la foto
de cada nueva visita del colibrí
en la rosa china
.
Quiero que la contratapa
no me muestre
el brillo de la lágrima
que cae rendida
ante la preciosura del atardecer
.
La alegría todo invadirá
por fin un día
cuando estos hechos
dejen los diarios
.
La alegría todo invadirá
por fin un día
simplemente
porque lo que abunda
no es noticia
.
.

jueves, 23 de junio de 2011

Persianas

.
...Aquella tarde no sería una más. Nos encontrábamos en el muelle disfrutando de lo que había sido, hasta el momento, un día radiante de sol; día de horizonte infinito y agua clara. Todo alrededor era verde y flores. Las mariposas parecían bailar al ritmo del canto de los pájaros. Nuestros ánimos se hallaban muy alegres; habíamos llegado al lugar y resultó ser mucho más hermoso de lo que nos había vendido la agencia de viajes. La casa donde nos alojábamos se encontraba a unos metros de la costa. La inmensidad de aquel horizonte sería nuestra vista durante los quince días de nuestras vacaciones. Recién llegados al pueblo y apenas instalados en la casa de alquiler, no pudimos evitar ir a disfrutar, mate mediante, de una tarde absolutamente plácida en contacto con la naturaleza.
.
...El cielo se disponía a regalarnos un diáfano atardecer, cuando una brisa, que al instante se transformó en viento, trajo el típico color plomizo y un aroma a lluvia inminente. La bruma comenzó a descansar sobre las aguas. Tranquilamente, comenzamos a “levantar campamento” y juntamos nuestras cosas para partir. Ya las primeras gotitas de lluvia nos avisaban que el recreo había terminado.
.
...Con todo lo nuestro a cuestas, comenzamos a caminar hacia la casa. Nos daba risa las travesuras que el viento hacía en nuestras ropas y en nuestras cabezas. Comenzamos a apurar el paso. La tormenta ya estaba declarada y las aguas comenzaban a agitarse con violencia. Al mirar atrás, pudimos ver como se iba asolando aquel lugar. Nos costó creer el tiempo; habían pasado segundos no más, como mucho uno o dos minutos.
.
...Corrimos los últimos metros hacia la puerta para no resultar pasados por agua. Ya a salvo en nuestra casa, observamos el espectáculo a través del ventanal. Apenas podíamos adivinar el muelle, donde segundos antes (minutos tal vez) disfrutábamos del sol. Ya no se distinguían las barandas, desdibujadas por el agua, la bruma y el viento amenazante, que se llevaba consigo todo a su paso.
.
...De pronto por entre la bruma clara que no nos dejaba ya ver el paisaje, divisamos una silueta oscura. En cuestión de segundos divisamos otra más. Eran varias; eran muchas. Se acercaban muy lentamente, por entre medio de la tormenta, con una serenidad fantasmal. Eran mujeres de cabellos largos y claros. Nos miraban fijo, inexpresivas, y lentas no dejaban de avanzar hacia nosotros. Nos miramos con pánico; no podíamos entender de dónde salían estas mujeres y su serenidad, que contrastaban profundamente con la violencia de la tormenta. Su avance era lento, y su intención estaba claramente depositada en nosotros.
.
...Presos del miedo, tan pronto como pudimos, corrimos a bajar las persianas de madera, ya que sería lo único (creímos) que les impediría el paso. Primero fueron las persianas del living, mientras nos preguntábamos si esto las detendría. Luego corrimos a hacer lo mismo en la ventana de la habitación. Pero allí fue más complicado; las mujeres habían ganado un poco más de terreno. Ya sus brazos abrían los vidrios, y para impedir la bajada total de la persiana colocaban trapos, trozos de sus vestidos oscuros que ellas mismas se rasgaban, sin abandonar su fantasmal parsimonia. Mientras bajábamos la persiana, forcejeamos mano a mano, corriendo el peligro de amputarles las manos a ellas. O a nosotros.
.
...El tiempo consumido en esta lucha, nos había hecho olvidar de la otra habitación. Gritamos, les gritamos, nos gritamos. Y ellas seguían avanzando, serenas, con sus ojos blancos, sus ropas oscuras rasgadas y sus cabellos claros. Corrimos. Pero ya era tarde.
.
...Ya no hubo contra qué luchar, ni de quién huir. Ya no gritamos. El pánico por fin nos abandonó.
.
... Ahora nuestro andar es lento, sereno. Nuestras ropas están rasgadas, y nuestros ojos se han aclarado, al igual que nuestros cabellos, largos, lacios. Y cada día somos más.
.

viernes, 7 de enero de 2011

Des Inspiración

.
......................................................... a July y Rochi.
.

Contame
con qué palabras
podré teñir de turquesa a las nubes
y mostrame cuál es el color
que te susurra la caricia del viento
.
Quiero saber
con qué nota exacta palpás burbujas
y cuál es la melodía
que por fin nos declare vivos
.
Me pregunto
de qué vendrá disfrazada esta vez la musa
y cuál será el sendero
que nos eleve a su cielo
.
Llevame
donde te sorprenda la lluvia
y convidame del aroma verde
que te invada
.
Recordame
a qué cascada habrán volado las hadas
y susurrame los sueños
que guien su regreso
.
Asomémonos a ver
por dónde nacerá el brillo
de los destellos eternos
en ojos recién nacidos
.
Inventemos ya
el color de las pestañas
que abriguen por siempre
el latir de esas miradas
.
.



.
.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Deseo para fin de año (y para siempre)

.
.
Quiero que deje de ser noticia
ese señor que va en colectivo
con un ramo de fresias
.
Ojalá exista la mañana
en que dejen de ametrallarnos
con que hubo dos enamorados en una esquina
para quienes el mundo
dejó de existir
.
Que dejáramos de escuchar en los noticieros
las horas y horas
que le dedican al tachero
que dejó cruzar a una mujer embarazada
.
Ojalá
dejara de salir publicado
cada nuevo poema
que le escribe cada nuevo padre
a su bebé recién nacido
.
Quiero que dejen de contarme
que todo el barrio huele a jazmín
.
No quiero más relatos
sobre los hermanos
que se reconciliaron para siempre
en un abrazo eterno
y sin palabras
.
En las notas de color
no quiero ver más la foto
de cada nueva visita del colibrí
en la rosa china
.
Quiero que la contratapa
no me muestre
el brillo de la lágrima
que cae rendida
ante la preciosura del atardecer
.
.
La alegría todo invadirá
por fin un día
cuando estos hechos
dejen los diarios
.
La alegría todo invadirá
por fin un día
simplemente
porque lo que abunda
no es noticia
.
.


domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Cómo?

.
.
… así; tan lejanos como dos almas que se conocen tanto, por los eones de los eones, que tienen que jugar a desconocerse para seguir creciendo juntas…
.
.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Buscapeso

.
.
El horizonte se eleva. El aire se escapa. Ante la vista se alza una pared de tierra. La luz desaparece. Sólo se respira húmedo. El cuerpo siente la desesperación de las manos; manos que sólo intentan escapar, manos de pánico, manos ansiosas que palpan veloz, trémulas de asfixia, manos que sólo buscan salida, sólo buscan aire, manos que sólo buscan luz…
Uno sólo de ellos permanece firme y en pie. El resto sólo busca, trepa, aprovecha y escapa. Entonces el peso sobre sus hombros empieza a ser insoportable. Ellos, de a uno, van reencontrándose con el aire de la superficie, con la luz. Él, que es el más fuerte, sabe que esa es su misión; cargar en sus hombros con el peso del resto, salvarles la vida.
Hasta que por fin se va el último. La tranquilidad de la libertad comienza a asomar; ahora sí será su turno. La respiración se realenta. Por unos segundos reina la calma y la certeza del aire. Ahora sólo resta que lo saquen a él.
.
Los segundos se transforman en minutos.
.
Y los minutos pasan.
.
Silencio.
.
Los minutos se hacen eternos.
.
Nadie viene a su rescate.
.
El cuerpo se le paraliza en alerta a la espera inmediata de su libertad. La respiración comienza a ganar terreno; la respiración agitada. Y los minutos siguen pasando. Afuera, arriba, nada se mueve. Escucha gritos a lo lejos. La esperanza apenas perdida vuelve casi sin haberse ido, alguien se acerca y entonces mira hacia arriba. La vista se nubla. Algo ha caído en sus ojos. Baja la cabeza rápidamente e intenta identificar: es fresco. Y otra vez cae; es húmedo. Y cae más. Y otra vez más; la tierra empieza a caer sobre su cuerpo. Caen sobre él sueños rotos, caen gritos, caen resignaciones chicles pegajosos, caen huecos, fantasías negadas caen; caen filos, empujones hielos, caen escupitajos, indiferencias, caen desiluciones pesadillas ausencias, caen traiciones, atropellos, caen ideales…
Intenta entender, intenta mirar, intenta gritar… intenta. Por siempre intentará; por siempre intentará quitarse el peso, el peso de sus hombros, el peso de su sangre. Pero es impotente; impotente es el peso de su ser: el peso de ser humano.
.
.

sábado, 16 de octubre de 2010

Y uno más!

*
***
**
Celebrando la vida
celebrando que se renueve
celebrando una nueva vuelta al sol
comparto esta preciosa obra de arte
una canción que marcó mi infancia
aún cuando no conocía su mensaje

Hoy celebro
comparto
agradezco
canto
brindo
y vivo!



Yo canto al cuerpo eléctrico ...

Yo celebro el YO por venir ...

Brindo por mi propia reunión...

Al ser uno con el sol ...


Y miro hacia atrás a Venus

Miro hacia atrás a Marte

Y me quemo con el fuego de 10 millones de estrellas

Y con el tiempo

Y con el tiempo

Todos seremos estrellas ...


Yo canto al cuerpo eléctrico

Yo glorifico el resplandor del renacimiento

Creando mi propia mañana

Cuando se encarnan la tierra ...


Y voy a cantarle serenata a Venus

Voy a cantarle serenata a Marte

Y me voy a quemar con el fuego de 10 millones de estrellas

Y con el tiempo

Y con el tiempo

Todos seremos estrellas ...


Somos los emperadores ahora

Y somos los zares

Y con el tiempo

Y con el tiempo

Todos seremos estrellas ...


Yo canto al cuerpo eléctrico ...

Yo celebro el YO por venir ...

Brindo por mi propia reunión

Al ser uno con el sol ...


Y voy a mirar atrás a Venus

Voy a mirar hacia atrás a Marte

Y me voy a quemar con el fuego de 10 millones de estrellas

Y con el tiempo (y en el tiempo)

Y con el tiempo (y en el tiempo)

Todos seremos estrellas ...
*
***
**

Podés ver el video en:

http://www.youtube.com/watch?v=tG-wl2qqD7Y&feature=related

*


lunes, 11 de octubre de 2010

Siluetas

Los elefantes vienen hacia mí. Ninguna voz de “Alto!” todavía los detiene. El calor se ha transformado sobre mi piel en helada líquida. Duele como arena por dentro respirar el sol. Los pulmones se declaran en huelga. Y siguen avanzando. Lo peor no es el miedo. Lo peor no será el dolor. La impotencia no es por saber que será lento. Todavía están a tiempo de deternerlos. En verdad, mi más profundo y hondo dolor son sus ojos; sus ojos desde allí, sus ojos sin consuelo. Están cada vez más cerca. Mi corazón quiere declararse inmortal de pena por cada lágrima suya. La eternidad no será suficiente para pagar el dolor que ocasioné: a ella en primer lugar, y al resto de mis esposas, preciosas gemas mágicas cada una de ellas. Ya vibran en mí sus languidescencias infinitísimamente tristes como partes de
recuerdos futuros. Ellas también están aquí, no falta ninguna. El terror de sus caras pareciera dar velocidad a la marcha de los elefantes. Estamos todos sumergidos en una espiral de fuego seco apocalíptico, y conciente.
Y entonces, de a poco, los sentidos se apagan. No se huele más en el aire el aroma sahumado. Los gritos y el bullicio se calmaron. Dejó de ser el calor; dejó de ser helado. El sol no encandila tanto ya; cada vez menos, y menos. La boca ya no está amarga, ni salada, ni seca. Y ya no duele. Por un segundo de eternidad. Sólo hubo nada. Y el alivio.
En un anteúltimo rasgo de conciencia pude capturar la imagen de las patas de los elefantes desde abajo, alejándose de mí.
Luego, sólo hubo languidez. Y sus ojos sin consuelo a mi lado. Hubo una noche casi eterna donde el canto vibraba sus lamentos entre las volutas de humo. Armónico. Lento. La tristeza hacía parecer al mundo como si no fuera más que un finísimo hilo celestigris. Sin fin. Y sus ojos. Y las siluetas de ellas, una tras otra. Lánguidas. Y ellas, tras otras, y otras. Y sus ojos. Tristes lánguidos. Sin fin.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Inconciente

.
.
Agitada. Corría y corría. No podía dejar de correr. Hasta que por fin llegó. Llegó donde debía, y no sabía qué lugar era ése. No había vista hacia afuera; tampoco corría aire. Eran pasillos; pasillos y colores. Y puertas. Algunas se abrían y a su vez abrían su paso. Su avanzar comenzaba a realentarse. El aire fue transformándose. El oxígeno se volvía color rosa. Rosa y calor. Al abrirse la última puerta, inevitablemente bajó una escalera. Y se encontró frente a ellas: las cuatro niñas rubias, muy serenas, la invitaron a pasar. Su mente corrió por los recuerdos concientes, pero no; no las reconocía. Ellas se mostraban cálidas, afectuosas y confiadas. No había muebles. No había ventanas. Ni mesa, ni sillas. Ni lámpara ni nada. Un gato blanco y gordo ronroneaba sobre el único colchón mientras balanceaba su cola. Ella seguía parada en la escalera; dudaba de entrar o no. Ahora la escena la veía desde abajo. De pronto sintió un dolor espantoso; un dolor insoportable y punzante que la hizo gritar. El gato, junto a toda su saña, le arañaba la planta de los pies. Mientras, las rubias miraban. Serenas y cálidas. Afectuosas. Confiadas.
.
.

domingo, 6 de junio de 2010

Porque sí

.
.............................................................
a Don Julai
.
.

Por qué no colgarse de la espiral
dibujada por el humo del tabaco
y llegar a las estrellas?
.
Por qué no dejar de darle
cuerda a los relojes
y llover jacarandás todo el año
.
Desprenderse el cuerpo
y danzar un violeta sin forma
.
Prender todas las luces
y decirle a la oscuridad
que nunca será más que un recuerdo lejano
.
Porqué no surfear
un arcoiris con patines alados
.
Ir a plantarse delante de la locura
y con una carcajada
decirle que es la única cuerda
.
Por qué no reír
todos los dolores
.
Por qué no hacerse amigo de las nubes
y salir a jugar
y volar bien alto con ellas
.
Soñar todas las vigilias
y abrigarse sólo
con el plateado de la luna
.
Por qué no tocar el viento
.
Porqué no fabricar cubitos
de brasas de salamandras
y nadar por las entrañas sólidas
de la tierra
.
Jugar a la pelota
con pompas de jabón
y construir calles
con asfalto de plumas
.
Mirarse con los ojos cerrados
.
Por qué no
un día al levantarse y salir a ver el jardín
meterse bien dentro del pimpollo
a punto de ser flor...
.
...y juntos recibir al sol
.
.

domingo, 30 de mayo de 2010

Develaciones

.
.
un microinstante silencioso
se hace chicle en el aire del tiempo
y ahí queda
flotando
sin agitarse
con movimiento imperceptible
y mil millones de imágenes
que apenas se muestran
vibran y escapan
.
buzón de seres
que ven lo que no se palpa
son como nubes
nubes blancas sobre cielos cerúleos
o nubes plomizas sobre cielos blanquecinos
lo mismo da
.
urgente intento afilar
en este insomnio
la puntería de los atrapasueños
.
entonces
me desvelo
.
me des-veo el velo
.
y veo
.
.

domingo, 7 de febrero de 2010

Los ojos abrieron

.
.
Los pies despertaron la tierra
y desperezaron nuevos brotes
Los anhelos fueron verdes
y treparon alto
Las hojas fueran blancas
y danzaron
.
Las manos azules
recordaron los sueños del sol
iluminaron en su calor
y acurrucaron el bostezo frío
de los vuelos de la noche
.
Desde ese día
el mañana
fue siempre hoy
.
.
.
.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Que las hay, las hay...

.
.
Una maga afina sus cordeles mientras toma jugo de duende.
Un ángel le pide colores y regala sus alas al atardecer.
La maga lleva un collar redondo y plumas.
Ahora se le permite el aire.
Lleva también una estrella y tres grullas,
un beso mariposa
y una elección.
.
Por la noche la maga se topó con la bruja.
A través de un espejo se miraron de frente.
No sabía la bruja que era una maga;
no sabía la maga era una bruja.
"Que las hay, las hay..." pensó,
y a ellas agradeció.
.
A la mañana siguiente,
sin sacar la vista del espejo,
terminó de romper el capullo,
abrió las alas
y voló.
.
.
.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Por la hendija

.
Todavía con los ojos cerrados, su cara sonrió con placidez. Era una de esas mañanas donde el cuerpo se siente renovado gracias al descanso profundo. Perezosamente volteó en la cama. El sol se desparramaba entre las sábanas. Una vez boca arriba, abrió los ojos. Sintió un sabor amargo en su conciencia; había tenido pesadillas. No recordaba claramente; tampoco quiso hacer esfuerzo por recordar. Un desperezarse lento y sostenido lo fue tumbando de costado. La mañana era de una placidez total.
De pronto, algo en su pecho desapareció. Algo se apoderó de él y terminó de desprenderlo de su propio cuerpo. A toda velocidad. Sintió el vértigo como un agujero infinito en su aliento. Sin peso. Boca abajo. Iba en caída libre. En la mínima fracción del instante de un segundo habitó su eternidad. No había nada alrededor. No había delante. Ni detrás. Tampoco había arriba, y mucho menos abajo. Sin embargo, caía. Caía cada vez más rápido; veloz como quien quiere escapar desquiciadamente del terror; veloz como quien no soporta la demora en llegar. Seguía cayendo. Su cuerpo no era tal; el vértigo había tomado todo su ser. De pronto, un pequeñísimo destello le abrió una hendija al pensamiento. La noche, los textos, las pesadillas… Por un instante (o por toda la eternidad) su mente vagó por ideas borrosas. “Puta, era puta”, pensó. Todo se detuvo. De golpe. “Era idea; era idea y era puta”. La velocidad frenó y en un instante explotó en quietud; quietud tan quieta que ni siquiera el caos se movía; tampoco descansaba. Se refregó los ojos. “Eso era… una puta idea”, se dijo. Con los ojos abiertos ahora, volvió a sonreír con placidez. Se estiró un poco más hacia la mesa de luz, alcanzó su cuaderno, su birome, y empezó a escribirla: “Todavía con los ojos cerrados, su cara sonrió con placidez. Era una de esas mañanas…”
.

viernes, 21 de agosto de 2009

Sin perdices

.
.
Yo ya sé que un vestido floreado no lo es todo; pero sin dudas, yo tendría un vestido floreado cuando imagino mi vida completamente feliz.
Habría mucha naturaleza y muchas sonrisas también, todas verdaderas. Porque no es que necesariamente falten sonrisas en esta vida, pero las que hay… ¿quién se las cree? Claro, es coherente con la cultura de hoy; es que está como todo muy nylon, muy compactito, todo virtual…

En esa vida completamente feliz habría un lago, y sería “mi” lago; donde iría a nadar, a flotar. Ahí, me quedaría mirando las nubes; porque habría nubes también, de las que no nublan y tienen formas. Me darían ganas de pintar cada una de las cientos de ellas. Y en esa vida feliz, hasta capaz que las pintaría a todas, o aunque sea sólo a una.

¿Es que habré visto mucho Heidi de chiquita? Claro, nos han enfermado la cabeza, y una después se las ve negociando permanentemente con la melancolía. O será porque “melancolía” es una palabra hermosa, fonética y visualmente hermosa, que se hace imposible escapar de ella. Y tal vez la pobre de Heidi no tenga nada que ver con su pajarito muerto, su Copo de Nieve extraviado, su Clarita paralítica y su abuelita ciega.
Por suerte, una después creció y vio novelas como Topacio: con su protagonista rubia, pobre, ciega e inocente, que tenía encuentros con un pervertido que pretendía aprovecharse de ella y que, para colmo, llevaba la mitad de su monstruosa cara quemada al estilo Freddy Kruger. Después, la pobre sufrida, seguro habrá sido casi hermana de su amado, quien en algún momento se habrá quedado paralítico, luego de que ella recuperara milagrosamente la visión que jamás tuvo. Finalmente, los malos irían presos, enfermarían o morirían solitarios. Los buenos felizmente sanarían, se casarían y comerían perdices por siempre; eso sí, sin engordar.

Demasiado sanas hemos quedado...

Yo, tendría un vestido floreado, mucha naturaleza, muchas sonrisas, y en mi lago habría muchas nubes, para pintarlas a todas. Es posible que me acompañe mi amiga la melancolía, pero de seguro, no invitaría ni a Heidi ni a Topacio. Y a las perdices, tampoco.
.
.