lunes, 21 de septiembre de 2009

Convivencia

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........................................................................a mi princesa Leia

Jamás olvidaré aquel día. Era otoño. Despertamos juntas, como siempre. El sol cálido de la mañana acudía a nuestra cita de mimos y bostezos. A las dos nos encantaba desperezarnos, y entre miaus y ronroneos cumplimos con el ritual. Sentí que pude relajar mi columna como nunca. Bostecé gigante. Me sentí aliviada; aliviada de algún pesar que ahora no podía recordar. Me sentía realmente cómoda; despreocupada y confiada de que todo estaría bien. Sería, tal vez, gracias al jazz de la noche anterior y a las velas y al sahumerio; todo esto sumado al sol otoñal que se las ingeniaba siempre para entrar en mi cama. Lo cierto, es que aquella fue una mañana plácida como pocas.
Medio dormida todavía fui a la cocina a tomar mi desayuno. Ella, como todos los días, se tomó unos minutitos más en la cama y después me siguió. Sentí más sed que de costumbre y tuve que tomar y tomar agua por un rato. Ella por su parte hacía lo propio; no nos molestábamos. Lo bueno de tres años de convivencia es que ya nos conocemos las rutinas. Para las dos, las mañanas son sagradas: no se habla hasta estar bien despiertas. Me dispuse entonces a comer mis anillitos; estaban bastantes secos y duros. Aún así, me los devoré como nunca; tenía mucho hambre. Luego, llegó el momento del mate. Fue entonces, que ya despiertas y despabiladas las dos, por fin nos saludamos:
- Buen día – me dijo.

Jamás olvidaré aquel día. Ella preparaba unos mates con mis manos, y yo, quedé muda; no pude ni decir “¡Miau!”.


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viernes, 18 de septiembre de 2009

Perdida

Me pierdo en el tacto
en el vértigo del estómago
en el dulce y suave
vuelo colorido
de vueltas
y formas
con puntos y rayas
de compases
y punzones de dolores

me pierdo
en las heridas de carmín
en la miel
en el perfume de los ojos
en sus destellos
y en su oscuro también

me pierden mis sentidos
y me encuentran mis alas
me llevan lejos
y encontrándome
vuelvo perdida
sabiéndome arte
aleteando
el eterno capullo
de un vuelo fugaz
que nace y renace

porque vive y revive
y se encuentra
y se pierde
siempre

y vuelve

martes, 15 de septiembre de 2009

Destellos

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Fue recién a sus cuarenta y dos años que Jorge comenzó a intuir el sentido de su vida. Al parecer, todo fluía plácidamente, sin modificación alguna más que el constante cambio previsible (o no) de las cosas; nada de qué preocuparse. Sin embargo, hacía cerca de seis meses que Jorge venía teniendo encuentros extraños con gente cada vez más extraña. Esto le provocaba una inexplicable inquietud. No lograba comprender; se preguntaba de dónde había salido esta sensación desconocida, y a su vez, paradójicamente familiar.
La noche previa a su cumpleaños, haciendo un balance de los últimos tiempos, fue que notó esta constante. Cada vez que se encontraba con uno de ellos, se saldaban, se entendían; eran hondas sus almas, eran altas... El tiempo no debería existir para comprender el encuentro. Se reconocían, y de a poco despertaba su raza, se recordaban. Jorge por fin lo supo; a su mente vinieron recuerdos (o deseos futuros) donde se veía reunido con todos ellos, cerrando un pacto, atemporal. Juntos eran el Todo.
Con el correr de los días notó que, de a poco, su entorno y todo se volvía cristal; destellos de un cristal cada vez más puro y transparente. Allí se reflejaba él, en esa gente desconocida y familiar, desnuda y extraña...
Y entonces ahora sí; por primera vez, y por fin, todo tuvo sentido.
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domingo, 6 de septiembre de 2009

Por la hendija

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Todavía con los ojos cerrados, su cara sonrió con placidez. Era una de esas mañanas donde el cuerpo se siente renovado gracias al descanso profundo. Perezosamente volteó en la cama. El sol se desparramaba entre las sábanas. Una vez boca arriba, abrió los ojos. Sintió un sabor amargo en su conciencia; había tenido pesadillas. No recordaba claramente; tampoco quiso hacer esfuerzo por recordar. Un desperezarse lento y sostenido lo fue tumbando de costado. La mañana era de una placidez total.
De pronto, algo en su pecho desapareció. Algo se apoderó de él y terminó de desprenderlo de su propio cuerpo. A toda velocidad. Sintió el vértigo como un agujero infinito en su aliento. Sin peso. Boca abajo. Iba en caída libre. En la mínima fracción del instante de un segundo habitó su eternidad. No había nada alrededor. No había delante. Ni detrás. Tampoco había arriba, y mucho menos abajo. Sin embargo, caía. Caía cada vez más rápido; veloz como quien quiere escapar desquiciadamente del terror; veloz como quien no soporta la demora en llegar. Seguía cayendo. Su cuerpo no era tal; el vértigo había tomado todo su ser. De pronto, un pequeñísimo destello le abrió una hendija al pensamiento. La noche, los textos, las pesadillas… Por un instante (o por toda la eternidad) su mente vagó por ideas borrosas. “Puta, era puta”, pensó. Todo se detuvo. De golpe. “Era idea; era idea y era puta”. La velocidad frenó y en un instante explotó en quietud; quietud tan quieta que ni siquiera el caos se movía; tampoco descansaba. Se refregó los ojos. “Eso era… una puta idea”, se dijo. Con los ojos abiertos ahora, volvió a sonreír con placidez. Se estiró un poco más hacia la mesa de luz, alcanzó su cuaderno, su birome, y empezó a escribirla: “Todavía con los ojos cerrados, su cara sonrió con placidez. Era una de esas mañanas…”
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martes, 1 de septiembre de 2009

Guardianes anónimos

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No importaban ya las razones escritas ni las no escritas. Lo cierto es que se había dado por vencido; resultaba inútil tratar de despegar la espalda de la pared. Todo resultaba inútil: el intento y vencerse. La tortura no tenía fin. Para colmo de males, delante suyo alguien había colocado un espejador de insistires; por lo que cada intento se repetía por millones, que resultaban todos vanos y se convertían en millones de impotencias.
Hasta que por fin un día, el anaranjador de penumbras con sus quehaceres llegó al altillo y abrió la ventana. Una luz cálida inundó la habitación que permanecía desde hacía millones de días en penumbras. Recién en ese momento, el guardián pudo despegar la espalda de la pared. Nunca nadie supo que estuvo ahí, nunca nadie lo vió. Simplemente, el guardián de penumbras, en silencio, a buscar otra oscuridad se fue.
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lunes, 31 de agosto de 2009

Escamas

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El espacio de la ausencia
vacío queda ya de agujeros
pesa de congoja
hunde hacia más nada

soledad presente
en ausencia de ellos
la mía
irreverente
dolorosa
con caras silenciadas
cercanas
lejanas
las soledades y las caras

en la paradoja de mis sentidos
la soledad
y yo

escamas plateadas de un pez
flotando sin vida
por inercia

silencio

y nada
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jueves, 27 de agosto de 2009

Nidos de éter

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En el reloj del tiempo
las agujas llegan tarde
no hay tic tac
sólo silencio
la urgencia es la única puntual

un carcelero despierta
con una pulsera de madera a sus pies

hay polvo añejo de campanadas
de horas quietas
muertas

los engranajes de un viejo relojero
dan cuerda a un mecanismo de luces
de números romanos
redondos

y en el cuadrante del tiempo
un reloj de arena
gira sin fin
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viernes, 21 de agosto de 2009

Sin perdices

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Yo ya sé que un vestido floreado no lo es todo; pero sin dudas, yo tendría un vestido floreado cuando imagino mi vida completamente feliz.
Habría mucha naturaleza y muchas sonrisas también, todas verdaderas. Porque no es que necesariamente falten sonrisas en esta vida, pero las que hay… ¿quién se las cree? Claro, es coherente con la cultura de hoy; es que está como todo muy nylon, muy compactito, todo virtual…

En esa vida completamente feliz habría un lago, y sería “mi” lago; donde iría a nadar, a flotar. Ahí, me quedaría mirando las nubes; porque habría nubes también, de las que no nublan y tienen formas. Me darían ganas de pintar cada una de las cientos de ellas. Y en esa vida feliz, hasta capaz que las pintaría a todas, o aunque sea sólo a una.

¿Es que habré visto mucho Heidi de chiquita? Claro, nos han enfermado la cabeza, y una después se las ve negociando permanentemente con la melancolía. O será porque “melancolía” es una palabra hermosa, fonética y visualmente hermosa, que se hace imposible escapar de ella. Y tal vez la pobre de Heidi no tenga nada que ver con su pajarito muerto, su Copo de Nieve extraviado, su Clarita paralítica y su abuelita ciega.
Por suerte, una después creció y vio novelas como Topacio: con su protagonista rubia, pobre, ciega e inocente, que tenía encuentros con un pervertido que pretendía aprovecharse de ella y que, para colmo, llevaba la mitad de su monstruosa cara quemada al estilo Freddy Kruger. Después, la pobre sufrida, seguro habrá sido casi hermana de su amado, quien en algún momento se habrá quedado paralítico, luego de que ella recuperara milagrosamente la visión que jamás tuvo. Finalmente, los malos irían presos, enfermarían o morirían solitarios. Los buenos felizmente sanarían, se casarían y comerían perdices por siempre; eso sí, sin engordar.

Demasiado sanas hemos quedado...

Yo, tendría un vestido floreado, mucha naturaleza, muchas sonrisas, y en mi lago habría muchas nubes, para pintarlas a todas. Es posible que me acompañe mi amiga la melancolía, pero de seguro, no invitaría ni a Heidi ni a Topacio. Y a las perdices, tampoco.
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miércoles, 19 de agosto de 2009

Ciento noventa y cuatro

..........................a la memoria de las ciento noventa y cuatro vidas
...........................................que se llevó la tragedia de Cromañón


La tristeza pinta un día ni siquiera gris

Ciento noventa y cuatro gritos mudos
ensordecen su ausencia

El dolor desgarra en silencio
pesa sobre los defraudados
y los lleva hondo
bajo tierra

Los cuerpos apenas soportan el agobio de las almas

Vuelan carcajadas amarillas
flotan
provocan

La impotencia necesita chocar
y no hay contra quien

Una plaga de hormigas negras
con sus cascos, palos y escudos
van y vienen

Otra vez


Inútil


No hay justicia justa

No hay nombre


Una música quedará teñida de memoria
Por siempre
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domingo, 9 de agosto de 2009

Y si tan sólo...

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Si tan sólo bastara con maldecirte
y desear eternamente tu ausencia
para que dejes de doler

Si fuera tan fácil escupirte a los ojos
cachetearte la glotis
y pellizcarte el hígado

Si pudiera demoler los castillos
que treparon solos por los aires
intuyendo el rastro de mis anhelos

Si tan sólo hubieras descansado en mis arrullos

Inútil sería tal vez
golpearte y golpearte en el pecho
para simbronar tu corazón ahuecado

Si tan sólo pudiera escuchar esos ecos
y dormirme

Si pudiera arrancarme de tu ignorancia
extirpar tus susurros, tu piel
tus caricias, tu aliento
de mí

Si dejaras de ser vos
si dejara de ser yo
si fuera tan sólo
y fuera tan simple…
.................................que dejáramos de ser.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

Colorín colorado inédito

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… y entonces Blancanieves acepta la manzana de la viejita y da un mordisco. La encuentra durísima. Se le cae un diente por hacer tanta fuerza. Y se le cae otro. Y otro más. Y el rosado de sus mejillas empieza a desaparecer. Y su bello vestido de sedas de a poco se transforma en arpillera. Y le crece la nariz, y en la punta le sale una verruga y en ella dos pelos, gruesos. Sus huesos se achican, se encorva, se joroba. Crujen sus años. Se seca por dentro. Sin entender lo que le pasa, con las pocas fuerzas que le quedan, levanta la vista. Delante suyo, reluciente, encuentra una Blancanieves feliz que voltea y se abraza a un joven príncipe. Las espaldas de la pareja marchándose es la última imagen que guardaron sus retinas.
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martes, 28 de julio de 2009

De pindringos y otras cosas

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En el rincón, los pindringos hicieron su rancho. Nadie recuerda ya hace cuánto tiempo habían llegado. Hay algunos (muy obtusos ellos) que sostienen su inexistencia. Pero cada ojo que ha pasado por la habitación se ha detenido inevitablemente a contemplar ese rincón.
...Pero ¿por qué otra cosa sucedería esto, si no fuera por la evidente presencia de pindringos?
...Sucede que sólo quienes pululan pueden advertirlos, y el oficio de pululador escasea por estos días. Ante tal falta de audiencia, los pindringos se han visto obligados a reproducirse insensatamente a fines de abarcar una superficie cada vez más amplia. El último ojo pululador da fe de que los pindingros ya han invadido un tercio de la habitación. Sin embargo, en la medida en que los pindringos se reproducen, también se reproduce la cantidad de obtusos que pasan por aquella habitación, y los niegan.
...Unos ojos (unos poquísimos ojos) son los únicos que han podido escapar de la obtusería. Esos ojos y su polular (su cada vez más atesorado pulular) crean más ojos, que pululan justo en el rincón, justito ahí en donde los pindringos hicieron rancho.
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jueves, 23 de julio de 2009

DesEspera

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Un hombre está sentado en una sala de espera. Su pierna derecha no para de rebotar. Sentado, se inclina hacia delante. Luego, se inclina hacia atrás. Mira a la secretaria. Se vuelve a inclinar hacia delante. Mira de reojo el reloj pulsera de la señora sentada a su lado, pero no alcanza a distinguir. La mujer lee una revista y la posición de su muñeca hace que el reloj quede hacia abajo. El hombre se da cuenta de que es en vano seguir intentando. Sin dejar de rebotar su pierna derecha pasea su mirada inquieta por la sala. Descubre el monitor de la computadora de la secretaria. Se estira para ver, agudiza su vista; pero no, está demasiado lejos. De pronto la mirada se le enciende, empieza a palpar su saco. Tantea con su mano los bolsillos internos y externos. Se incorpora apenas y tantea su traste. Desilusionado, vuelve a acomodarse en el asiento. De a poco, la pierna derecha comienza a rebotar, cada vez más rápido. Ahora el ritmo del movimiento es acompañado por el tintineo de un par de monedas chocándose en su bolsillo. La señora de al lado se empieza a notar molesta. La joven que se encontraba sentada en el rincón se levanta y le pide a la secretaria prender el televisor. Al hombre le vuelve a brillar la mirada. La chica enciende la tele y sintoniza la novela de la tarde. La cara del hombre vuelve a apagarse. Por un breve momento la pierna había suavizado el movimiento, pero en cuanto ve la novela el rebote gana nuevamente velocidad, produciendo un tintineo más intenso de monedas. La chica sumándose al fastidio de la señora, sube el volumen del televisor para silenciar las monedas. El hombre se da cuenta, y sus movimientos son cada vez más bruscos. La secretaria que mira la escena niega fastidiada con la cabeza, resopla y vuelve a su planilla. El barullo reinante en la sala se ve de pronto interrumpido por el ring del timbre. La secretaria se levanta a abrir la puerta. La recién llegada saluda y pregunta a la secretaria si habrá mucha demora. La secretaria contesta que en cualquier momento el doctor comenzará a atender ya que son las cinco menos cinco. Los ojos del hombre ahora sí, se iluminaron, como quien se entera de una nueva verdad desconocida pero presentida. Su pierna ha dejado de moverse. Sus ojos pasean ahora de una en una por todas las pacientes de la sala. Por fin, con el gesto muy alegre, se levanta, saluda a la secretaria, mira su reloj pulsera, y dice:
- Pasame las fichas Silvia, por favor. Y en cinco hacé pasar a la primera.
Se da media vuelta y se mete en su consultorio.
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domingo, 19 de julio de 2009

Disculpe la molestia




me molesta que me empujen por la calle
que me atiendan mal en un negocio y las malas contestaciones

me molesta el silencio
la frialdad
y el frío

me molesta que me contradigan
y que me juzguen

me molestan las alarmas de los garages
el desamor
la desilusión
el automatismo

me molesta el prejuicio............. (de)
lo constante.................... (sin)
ni siquiera saber ................... (de)
los asuntos

me molesta la falta de tacto
la falta de respeto
la ausencia de sentido común
la falta de sentidos
............................. las faltas
........................................... las ausencias
......................................................... (los) sin sentidos

me molesta no encontrar sentido
.................. no encontrar
.............................. errar
.......................... fracasar

me molesta que hierva el agua del mate
............................................. y quemarme
que me fumen cerca
el atropello
la mentira
la ambición
y el poder y el dinero
las cacerías

me molesta que me quieran vender
...................................................... cuando no quiero comprar

me molestan las uñas contra el pizarrón
las máquinas que taladran las veredas
.......................................................... que taladran mi cabeza
los edificios que se reproducen
y la falta de verde
y la falta de cielo
y la falta de aire

me molesta la injusticia
las mentes cerradas
los corazones cerrados

me molesta que duela mi cabeza
.................................................. y mi corazón también

me molesta el dolor
................. mi dolor
.................. tu dolor

me molesta el dolor de él y el de ella
.............................................................. y el de aquellos también

me molesta el apio en la ensalada
que me ofrezcan pollo si no tienen pescado
que juzguen si biencreo o malcreo
........................ si como o no como si digo o no digo si hago o no hago

me molestan las ojeadas
y cortarme con una hoja
que la ducha esté fría
................................. y la cama también

me molesta mojarme el ruedo de los pantalones cuando baldean las veredas
las cuestiones contables
la burocracia
que me llamen por teléfono cuando no tengo ganas de hablar
que nadie me regale flores

me molesta la culpa
................. mi culpa de todo
................. mi culpa de nada

me molesta que me culpe mi culpa
me molesta sentirme enojada
aprender a ser dura
a ser fría

me molesta ser miedosa
inconstante

me molestan los corazones con estragos

me molesta hacer cosas por obligación
ir al dentista
que me salgan granitos
los mosquitos
que mi gata no entienda razones
que los humanos no entiendan razones

me molesta que me molesten tantas cosas

ufa






viernes, 10 de julio de 2009

Numénica

a mi fiel y eterna aliada en la lucha contra la "no inspiración"


...................

De a poco va creciendo, contemplativa y serena. Suele jugar a las escondidas; adora camuflarse. Teme. A veces sus pequeñas partículas se repliegan. Hasta que oscurece, y revive, y contempla y serena. Y la imagina quien la ve, la recorre, la observa. Ella de pronto desespera. Mira a ambos lados. Todo es plano. No hay arriba, no hay abajo; es imposible estirarse, asomarse o retraerse. Es sólo dejarse y contemplar. Rendida. La miman aquellos que divagan por los aires. Roban prestada de ella un concentrado de su esencia, aplican sus poderes mágicos de delirios y vuelos y, probablemente la hagan sonreír. Ella de a poco irá mutando. Y será eterna.
Y eterna será su búsqueda, la belleza será más plena, y los universos, serán imposibles de existir.


Pintura "Hada" - Acrílico sobre cartón entelado - 40 x 50 cm - Vanesa Giordano

sábado, 4 de julio de 2009

Yo creo

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Yo creo
yo creo que se nace
se nace y también se hace
se hace y se consigue
se consigue lo que se puede
se puede si se lo quiere
se quiere lo que se hace

Se nace para ello

Yo creo
porque se nace
y porque también se hace

Y porque una sin la otra
nada crearían

Y yo
nada creería

sábado, 27 de junio de 2009

Crece doler



Chato y agudo
Sin dudas de acero

O peor

Es plano
Es agujero
Es bola
Es frío

Quema
Oprime
Pesa

En el pecho

Se instala

Y vive


martes, 23 de junio de 2009

Te congelan

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Te congelan
te congelan poco a poco
cachetazos distraídos de indiferencia
y escupidas de miedos a retazos

Te congelan con sus lágrimas no lloradas
y el tacto frío y anestesiado
con sus ojos callados
y los poros ciegos de pulsaciones

Te congelan ellos
arquitectos de murallas
te huelen con sus olfatos rancios
y opinologan tus acciones

Te congelan
con los puños cerrados de bronca verde
y burbujas oxidadas de azufres
quebradizos y estancados

Te congelan
poco a poco
lo intentan cada vez

Cada vez que lo intentan...

¿Te congelan?
.

sábado, 20 de junio de 2009

Reencuentro

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…y mientras las lágrimas corrían por sus mejillas ella vino a su encuentro. Supo entonces que la había extrañado. Hacía tiempo que no sentía ese dulzor ácido, aplastante. Cara a cara se miraron, desnudos. Y una música venida de ningún lugar los levantó en vuelo y los envolvió en la tibieza del temblor de la lágrima por caer.
– Bienvenida una vez más, –dijo entonces él– melancolía.
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Pintura "Perfiles" - Acrílico sobre tela - 0,50 mt x 0,70 mt - Vanesa Giordano



miércoles, 17 de junio de 2009

Gotas



Y si entraran y salieran
Las gotas
de
Tus ojos

No necesitarían tal vez cerrarse

Brillantes de limpitos quedarían

No más olor a humedad
No más pelusas
No más bichitos

La oscuridad no existiría

Serían sólo delicias
En tiempos de verano