viernes, 2 de octubre de 2009

Atómico

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Los labios comenzaron a despegarse. El cuerpo gritaba su anhelo de ser reinventado. De a poco empezaba a ser poseído desde todos lados, y desde ninguno a la vez. Una forma incierta lo invadía todo. No había más que hacer que dejarse llevar, vivir el instante. La única forma posible sería pasear la conciencia por cada músculo, por cada célula. Los ojos se iban cerrando. El ser cuerpo se volvía más evidente que nunca. Era un cuerpo en búsqueda de alivio; un cuerpo necesitado de placer.
Los brazos empezaron a estirarse, como queriendo encontrar el propio límite. La búsqueda llegaba hasta los dedos, y más allá también; los trascendía. Era inmenso el gusto de saberse elástico, sin fin.
Las piernas, desde las caderas, también necesitaban escaparse. Se escapaban para reencontrarse en toda su dimensión, y dar con sus propias rodillas, y de ahí, luego, con sus pies. El instante no se preguntaba cuál sería su fin. La boca se iba abriendo, cada vez más. Enorme hubiera sido el placer de detenerlo todo, y quedar eterno. Sin embargo, era imperiosa la necesidad de proseguir.
Los párpados hacían cada vez más fuerza, sin necesidad de hacerla, y se mantenían bien cerrados, como si jamás hubieran existido abiertos. Los músculos de la cara se contraían, a la vez que se estiraban; todo junto y al mismo momento, en un solo acto.
El torso, sin saber si unir o separar sus propias extremidades, comenzaba a doblarse, se exploraba.
El cuerpo, más cuerpo que nunca, perdía sus propios límites para hallarlos. A través suyo, desde un interior intangible, soltaba lo amarrado; lo soltaba sin conciencia, simplemente era liberado. A través de todas sus células, sin forma ni materia aparente, corría una energía que se escapaba, que redimía. De a poco, todo se iba renovando. Estirar y contraer; todo sucedía a la vez. La forma era perfecta, la sensación también; inmensa.
La boca siguió abriéndose más. Y en el colmo de esa fuerza sin contención, un sonido como de bisagra se hizo presente. Venía de las cuerdas vocales, o del esófago tal vez, o del estómago hecho chicle; o de ningún lugar. La tensión había invadido ya todo el ser, y ese sonido ayudaba a intensificarla aún más. El ser se desparramaba hacia todos lados. Todo lo posible quedó detenido, suspendido en esa fuerza que no resistía.
De pronto, como en una montaña rusa, desde el punto más alto e infinito, algo necesitó precipitarse. El cuerpo ya había abierto un espacio intangible, ya las células se habían separado de sí mismas. Por ese espacio, el placer de rehabitarse cayó en cascada. Desde afuera, desde adentro, desde todos lados y hacia ninguno. Esa cascada dulce, de abrigo fresco, fue devolviendo a cada parte su lugar. El cuerpo se fue encontrando con una nueva placidez, con un nuevo ser renovado. Todos los músculos fueron soltando la tensión. La novedad ahora fue explorada de a poco. Un regodearse chiquito de placer investigaba con pequeñísimos movimientos cada propio rincón. La boca ya se había cerrado. Los ojos ya se iban abriendo. Todo estaba ahí de vuelta; vuelto nuevo otra vez. El único rastro que quedaba de la conmoción eran unos charquitos dulces en los ojos, y ese placer inmenso, regalado por el más reparador de los bostezos.
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13 comentarios:

Juan Cruz Vassallo dijo...

Vane, me encanta como escribis y describis. Te felicito. me encantó esta frase "El cuerpo, más cuerpo que nunca, perdía sus propios límites para hallarlos."
Beso y segui escribiendo a pedido del publico!

**VaNe** dijo...

Juan Cruz: Qué bueno tener noticias tuyas!
Muchas gracias por tu comentario.
Aprovecho y pido lo mismo ;)
A pedido del público: que siga corriendo la tinta digital!!
Beso!

Ana GyS dijo...

Vane, me re gusto como describiste ese agradable momento. Tenes la capacidad de estilizar los hechos.

JADE dijo...

UN AGRADABLE ESPACIO ESTE!!! HERMOSAS NARRACIONES!!! TE SIGO Y ME QUEDO A LEERTE!!! BESOTES!!!

**VaNe** dijo...

AnaGyS: sabés que admiro mucho tus letras, tu visión, tu cabeza... asique lindo halago que digas eso! Gracias doña! Grosa GyS!

JADE: Qué alegría que estés a gusto. Bienvenido a la Aldea! Muchas gracias! Beso.

Anónimo dijo...

que hermosa sensacíon te da desperezarte , estirar el cuerpo y atrapar en el aire nuevas enrgias .. Diana.

mia dijo...

Sublime para el recinto del corazón

hallar la aldea del alma!!!

besos

**VaNe** dijo...

mia: Qué hemosas tus palabras! Súper bienvenida entonces! Beso!

incal dijo...

un placer leerte.
no conocía este lugar,pero ahora que estoy aqui,me quedo.

Saludos desde Montevideo.Luis.

PD:si queres visita mi guarida.wwww.usaelreflejo.blogspot.com

Gastón Filliol dijo...

Estaba creído de que había hecho un comentario ya... lo habré soñado¿? Puede ser...

En fin, en sueño o vida real esto que escribiste es genial, Vane. Es como que al leerlo sentís realmente lo que describís... pero más lento.

Síntesis: Genial... (otra vez).

Un beso.

TIPEX dijo...

hola somos LINSAY y TIPEX, y nos gustaria que participaras en el proyecto que estamos comenzando, en la creacion de un blog, de dar a conocer blogs, con la calidez y calidad del tuyo, en los que se haran comentarios en referencia a tu manera de escribir,las reglas las encontraras en una de las entradas, atentamente TIPEX,
http://corazonsimple.blogspot.com/

**VaNe** dijo...

incal: Me alegra que te quedes! Claro que paso a visitar tu guarida! Bienvenido a la Aldea! besos que cruzan el charco ;)

Gastón: soñando o no, creas o no, tu msj fue en el día de hoy un regalo muy hermoso! Valoro mucho tu opinión! Te recontra agradezco! Beso!!

TIPEX: me siento muy honrada! Ya me pegué una vueltita por allí, y ahora con tiempo bucearé más profundamente. Bienvenidos a la Aldea! Y enormes gracias! Besos!

**VaNe** dijo...

Diana: se me había quedado extraviada tu contestación entre tantos msj! Sí; hermosísima la sensación! Qué fortuna para mí poder transmitir tanto bienestar =)) Besos!